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04-04-2008
En la profecía Cártica nº 57, Nostradamus sugiere
que habría problemas en Grecia y nos marca que serían entre dos griegos, quizás
aludiendo a Chipre o a la vecina Macedonia.
Creo que en Grecia habrá una creciente subida de
tono, tanto con Macedonia como con la parte turco-chipriota. Realmente este
punto lo pase por alto pero existir, existe.
No olvidemos que Javier Solana es actualmente
Secretario general del Consejo de la Unión Europea y el nuevo secretario general
de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde 1995, por eso
Nostradamus podría referirse en ocasiones a las fuerzas de España con
-Aquilonario- queriendo referirse realmente a las de la Unión Europea o la OTAN.
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Si este fuera el caso surgirán problemas a raíz de
mostrar su apoyo al ingreso de Macedonia en la OTAN.
Por el apoyo y el poder
«Aquilonario», los impedirán -retendrán- tan enormemente que
dos Cretans (Griegos) serán incapaces de mantener
su fe.
P.C -
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09
de Abril de 2008
Derribando fronteras
La calle Ledras, en el casco histórico de Nicosia y considerada un símbolo de la
división de la isla desde hace más de tres décadas entre las comunidades greco y
turco-chipriota, se ha abierto hoy oficialmente a los peatones.
‘El camino aún es largo, pero este es el primer paso y esperamos que le sigan
otros', dijo la alcaldesa de la ciudad, Eleni Mavrou, en griego y turco sobre la
renacida esperanza de reunificar Chipre.
Representantes de Naciones Unidas y Turquía y Grecia estuvieron presentes
durante la ceremonia oficial, en la que se concentraron cerca de tres mil
personas de ambas comunidades para poder cruzar esta frontera custodiada por los
cascos azules de la ONU, una señal de creación de confianza de los líderes de la
isla mediterránea para encauzar de nuevo las negociaciones para reunificar la
isla.
El acuerdo para la reapertura se consiguió en la primera reunión entre el nuevo
presidente de la República de Chipre, Dimitris Christofias, y el líder
turco-chipriota, Mehmet Ali Talat el pasado 21 de marzo, cuando acordaron
también relanzar las negociaciones para acabar con la división de la isla.
Historia de una partición
Chipre está dividida desde que el Ejército turco invadió su parte norte en 1974
tras un golpe de Estado nacionalista greco-chipriota que contaba con el respaldo
del entonces régimen militar de Atenas.
La República de Chipre, de mayoría griega y que ocupa dos tercios de la isla, es
reconocida por la comunidad internacional y desde 2004 es miembro de la Unión
Europea, mientras que la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre sólo
es reconocida por Turquía.
La calle se ha convertido en el símbolo de la división ya que separa desde la
partición a las dos comunidades y su reapertura supone recuperar el libre
movimiento para ambos grupos en el centro histórico y comercial de la ciudad.
La importancia de la calle Ledra estriba en su historia: fue escenario en 1963
-tres años después de la independencia de la isla del dominio británico- de los
primeros enfrentamientos entre greco-chipriotas y turco-chipriotas, cuando entró
en crisis la coexistencia pacífica entre las dos principales comunidades.
Las tropas británicas llegadas para supervisar el alto el fuego marcaron una
zona neutral en diciembre de 1963, conocida como la 'Línea Verde', que se
convirtió en la división del barrio en un sector turco y otro griego.
Esta demarcación representa la línea de división de la isla también tras la
invasión turca, que se extiende de forma transversal a lo largo de todo el
territorio isleño, y es precisamente en su epicentro donde se encuentra la calle
Ledra.
La última iniciativa de la ONU -el referéndum propuesto en 2004 para solucionar
el problema de Chipre- fue aprobado por los turco-chipriotas, pero fracasó por
el rechazo de los greco-chipriotas, que consideraban que no era equilibrado y
que legitimaba la ocupación turca.
Fuente:
http://www.lasextanoticias.com
04 de abril de 2008
La OTAN apoya el ingreso de
Macedonia.
La OTAN ha tomado la compleja decisión de
extenderse hacia los Balcanes occidentales, considerada la región más inestable
de Europa, al aceptar el ingreso en sus filas de Albania y Croacia y coquetear
con las repúblicas ex soviéticas de Ucrania y Georgia, al plantear que formarán
un día parte de la Alianza y establecer un período de “compromiso
intensificado”, durante el cual Bruselas, Kiev y Tiflis intentarán despejar los
difíciles problemas existentes.
El veto de Grecia impidió, con la decepción de Estados Unidos, el ingreso de
Macedonia, una de las ex repúblicas yugoslavas.
Los históricos conflictos entre Macedonia y Grecia salieron una vez más a flote
en el debate por los intentos de la primera por ingresar a la OTAN.
Grecia se opone de manera tajante al ingreso de la Ex República Yugoslava de
Macedonia (FYROM, siglas en inglés del nombre provisional dado por la ONU),
tanto a la Alianza como a la Unión Europea, hasta que no cambie su nombre por
Macedonia del Norte o alguna otra denominación que distinga el país de la región
histórica griega limítrofe.
Los griegos no se quebraron ante la presión estadounidense y de otros colegas
europeos para que cedieran en su intransigente posición respecto a Macedonia.
El Gobierno griego publicó el propio miércoles, en varios medios de prensa
internacionales, un anuncio a toda página con la explicación de que el 51% de
Macedonia está en Grecia. La publicidad acompañó una foto del Primer Ministro de
FYROM delante de un mapa que muestra a la Gran Macedonia y en la que se
encuentra incluida parte del territorio helénico.
Entre otras coyunturas históricas, Macedonia formó parte del Imperio romano; del
bizantino y su ulterior incorporación al otomano; hasta que pasó, finalmente, a
integrar la República de Yugoslavia.
Después de los conocidos sucesos que concluyeron con la desintegración de
Yugoslavia; en el país balcánico, en un referendo efectuado en septiembre de
1991, el 95% de los participantes aprobó la soberanía del país.
En octubre de ese año, la Macedonia yugoslava declaró su independencia como ex
República Yugoslava de Macedonia.
Grecia se negó a reconocerla hasta que no adoptara otra denominación oficial
para el Estado, ya que alegaba que Macedonia era el nombre de tres de las
regiones griegas y que los artículos de la Constitución de la República
instaurada presuponían reivindicaciones territoriales en la Macedonia griega.
El documento final del Consejo Atlántico señalará que en cuanto griegos y
macedonios resuelvan la disputa sobre el nombre, Macedonia será invitada a
negociar su ingreso en la entidad.
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