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Irak en medio de
una guerra civil
Irak es urna
de tres religiones. (Musulmanes shiítas 60%, musulmanes sunnitas 32-37%,
cristianos 3 %.
Cuando se cumplen tres años de la invasión de
Irak por la coalición liderada por Estados Unidos, el ex primer ministro iraquí,
Iyad Allawi, dijo que su país está en medio de una guerra civil que lo puede
destruir todo.
Allawi señaló que los errores cometidos por
Estados Unidos y sus aliados provocaron un clima donde la violencia sectaria es
común.
Una guerra civil entre los sunnitas y los chiítas musulmanes se está expandiendo
rápidamente por todo el centro de Irak. Cada comunidad busca venganza por la
última masacre.
En los últimos diez días, mientras el mundo ha
estado absorto con la guerra en el Líbano, las masacres sectarias ocurren casi a
diario, y los observadores empiezan a temer porque el nivel de matanzas se
acerque al de Ruanda inmediatamente antes del genocidio de 1994. En un lugar
preciso de la ribera occidental del río Tigris en el norte de Bagdad, entre 10 y
12 cuerpos son devueltos a la playa todos los días.
También advirtió que la violencia podría alcanzar un punto del cual no se pueda
volver atrás y dijo que Estados Unidos y Europa no están preparados para encarar
las consecuencias.
La escalada dramática en las matanzas sectarias comenzó el 9 de julio, cuando
hombres chiítas vestidos de negro acordonaron el distrito mayormente sunnita de
Al Jihad, en el oeste de Bagdad, y asesinaron a cada sunnita que identificaron y
mataron a más de 40 después de mirar sus tarjetas de identidad. Desde entonces,
todos los días la masacre fue ojo por ojo. El fracaso del gobierno recientemente
formado de Nouri al Maliki para detener las matanzas masivas, lo ha
desacreditado rápidamente. Las milicias chiítas y sunnitas –en el último caso
los insurgentes luchando contra los estadounidenses– se están fortaleciendo a
medida que la gente los busca para obtener protección. Después de la explosión
en Kufa, multitudes furiosas le tiraban piedras a la policía exigiendo que los
hombres de la milicia del Ejército Mehdi, seguidores del clérigo nacionalista
Muqtada al Sadr, se hicieran cargo de la seguridad de la ciudad.
En gran parte de Bagdad, las milicias se han hecho cargo y están matando o
echando a los grupos minoritarios. Es muy fácil que a uno lo maten en cualquier
lugar en Irak central, donde un tercio de los 27 millones viven, si pertenece a
la secta equivocada. Mucha gente lleva dos tarjetas de identidad, una
falsificada a un costo de 60 dólares, de manera que pueden afirmar ser sunnitas
en los puestos de control sunnitas y chiítas en los puestos de control chiítas.
Aún esto puede no ser suficiente para permanecer con vida. Conscientes de la
cantidad de papeles de identidad falsificados, los puestos de control del
Ejército Mehdi en el distrito mayormente chiíta de Shu’ala en la parte
occidental de Bagdad han comenzado a hacerles preguntas a los conductores sobre
la teología chiíta a la que un sunnita no sabría responder. Un hombre, que era
en realidad chiíta, pasó la prueba pero luego fue ejecutado porque estaba
manejando un auto con la patente de Anbar, una provincia totalmente sunnita.
Mientras la Casa Blanca y Downing Street todavía se niegan a usar la frase
“guerra civil”, los iraquíes en el centro del país están seguros que esto es lo
que está pasando.
Allawi denunció casos de lo que él describió como limpieza étnica en áreas
mixtas.
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