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Proclamación del Nuevo Papa Karol Wojtyla

Muchos se sorprendieron cuando fue elegido como sucesor del Papa Juan Pablo I, y luego de sus 26 años desde que dio inicio a su pontificado, Juan Pablo II se ha erigido como una de las personalidades más importantes de la Humanidad, al renovar día a día, la visión de la Iglesia Católica, haciéndola ingresar con bríos al nuevo milenio.

Karol Wojtyla fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978, y su pontificado fue solemnemente inaugurado el 22 de octubre de ese mismo año. Desde ese momento, se convirtió en el 264 Papa de la Iglesia Católica; el primer Papa no italiano desde Adriano VI (1522-23); el primer Papa polaco y el más joven desde Pío IX. Toma el nombre de Juan Pablo II.

Su labor de actualización de la Iglesia Católica, siempre fue su gran objetivo, acompañándola con una personalidad carismática que le llevó a mostrarse como un Papa cercano a su rebaño, realizando 104 viajes apostólicos fuera de Italia durante sus 26 años de pontificado. El último fue el realizado en agosto de 2004 al Santuario de Lourdes en Francia. A los que se deben añadir otros 146 viajes efectuados en Italia, el último el 5 de septiembre de 2004 al Santuario de Loreto.

Juan Pablo II no dejó allí su labor apostólica, mostrando una gran preocupación por la evangelización a través de sus encíclicas, cartas, mensajes apostólicos y encuentros con la juventud cristiana, en la que siempre se apoyó para retomar nuevos aires. En cada país que visitaba tenía reservado un espacio especial para su encuentro con los jóvenes, base principal de la Civilización del Amor que esperaba surgiera en el mundo.

Su papado se recordará por su sencillez, pero también por su actitud controversial ante los problemas de la sociedad, Juan Pablo II hizo frente a la llamada Guerra Fría, siendo considerado un factor fundamental para la caída del Comunismo, pero también ha sido uno de los principales críticos de lo que llamó "Capitalismo Salvaje", que en vez de ayudar al desarrollo de los pueblos, aumentaba los índices de pobreza en los países en vías de desarrollo.

También a pesar de todas las críticas, fue uno de los factores fundamentales para el diálogo ecuménico, en procura de la unificación de la Iglesia Católica Romana, con las Iglesias Cristianas que en el transcurso de los siglos fueron alejándose de los lineamientos de Roma. Al igual que propició el acercamiento con las religiones de mayor aceptación mundial, como la musulmana y el judaísmo.

Cabe destacar, que fue el primer Papa en visitar una Sinagoga y uno de los mayores símbolos del Judaísmo, como lo es el Muro de Los Lamentos, donde Juan Pablo II no sólo oró, sino que allí dejó una petición por la paz del mundo, en especial por el Medio Oriente.


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