Epístola dedicada de Vincent Seve, presentada a Enrique IV, el 19 de Marzo de 1605.
Al rey Señor.
Habiendo recibido (hace varios años) ciertas profecías o pronósticos
hechos para el tardío Miguel Nostradamus (descubridor, de las manos de
un llamado Enrique de Nostradamus, sobrino de dicho Miguel, antes de su
muerte, los he mantenido en secreto hasta ahora. Pero ya que ellas
conciernen a los asuntos de su Estado, y en particular de su persona, y
a sus sucesores, y ya que la verdad de varias sextillas han pasado ya
exactamente, como usted puede ver. Si lograra que su Majestad se dignara
a echar un vistazo en ellas, encontraría aquí algunas cosas dignas de
admiración, me he tomado la libertad (indigno cuanto soy) de
presentárselas, transcritas en este pequeño libro, no menos digno y
admirable que los otros dos libros que él escribió, de los cuales el
último expiró en el año 1597, tratando de lo que va a acontecer en este
siglo, no tan obscuramente como él lo había hecho en los primeros; pero
por enigmas, y las cosas tan especificadas y claras que uno puede juzgar
sin peligro cuando algo ha sucedido.
Deseando que su Majestad tenga conocimiento de ellas antes que algún
otro, absolviéndome por esto, quiero decir de mi deber como uno de sus
sujetos muy obedientes y fieles...
Su criado humilde, muy obediente y fiel y sujeto. De su ciudad de
Beaucaire en Languedoc.
SEVE.
Traducción libre por Manuel Sánchez (Octubre-2005)
© Manuel Sánchez
