La Era de Acuario


Era de Acuario | caesaremnostradamus.com

A cada uno de los signos zodiacales por donde pasa el Sol y sus planetas, se le denomina Era. Siguiendo el curso del sistema solar alrededor de Sirio sabemos que el 4 de febrero de 1962, entre las 2 y 3 de la tarde, se salió de la influencia de Piscis y pasamos a la influencia del revolucionario Acuario. El 4 de febrero de 1962 nuestro sistema solar comenzó a recibir las vibraciones propias de Acuario, en ese momento se reunieron todos los planetas en fila india, con respecto al astro Sol, de manera que Mercurio proyectaba su sombra en Venus simultáneamente. La tierra da una vuelta alrededor del Sol una vez cada 365,25 días. Visto desde la tierra, sin embargo, parece que es el Sol quien da una vuelta anual alrededor de las constelaciones. Las constelaciones por las que transita el Sol reciben el nombre de zodiacales. La constelación de la Era actual es aquella en la que se sitúa el Sol en el Equinoccio de Primavera, que se da, el 20 ó 21 de marzo. Pero los signos astrológicos y las constelaciones astrológicas de idéntica denominación no coinciden. Las influencias estudiadas por la astrología tienen en cuenta el signo que es invariable para ella, pero no tienen en cuenta el fenómeno de la precesión de los equinoccios, ni la constelación. Esta constelación debería ser siempre la misma, es decir, siempre se debería estar en la misma Era, sin embargo, ya los griegos descubrieron que el eje de la tierra no apunta siempre al mismo lugar: como si fuera una peonza que bambolea, el eje de nuestro planeta se desplaza variando cada año unos cincuenta segundos de arco, describiendo un círculo completo cada 26.000 años, pasados los cuales, se regresa al punto inicial: es la llamada Precesión de los Equinoccios. De promedio, si dividimos 26.000 años por 12, tenemos que el Sol está en cada constelación zodiacal unos 2100 ó 2160 años. Los astrólogos no se ponen muy de acuerdo en esto, y en consecuencia, ni en cuándo el Sol entró en Acuario. Para algunos la nueva Era empezó hace ya unos 50 años, hacia 1948, pasada la Segunda Guerra Mundial, pero para otros, lo hizo recientemente en los años 90, con el ingreso de Urano en Acuario. Astrológicamente esto quiere decir que, el punto vernal que estaba en la constelación de Aries, hacia el año 2000 antes de Jesucristo, y que al comienzo de nuestra era entró en Piscis, ahora se encuentra sobrepasando la frontera entre Piscis y Acuario o la ha sobrepasado ya. El caso es que, el Séptimo Milenio cae indefectiblemente en Acuario. Cada dos mil años el punto equinoccial retrocede de un signo a otro, y por ello, si bajo el imperio del antiguo Egipto cayó en Tauro, bajo los reyes Elam cayó en Aries, en tiempos de Jesús comenzó a caer en Piscis, y hacia el año 50 de nuestro siglo, según unos, o a principios del próximo milenio, según otros, ha empezado a caer en Acuario. Los últimos estudios revelan que el calendario nippuriano, establecido alrededor del 4400 a.C. en la Era de Tauro, refleja el conocimiento de la precesión y el cambio de casas zodiacales que tuvo lugar 2160 años antes de este. Las tablillas astronómicas más antiguas registran el cambio de Tauro a Aries, los astrónomos mesopotámicos predijeron y anticiparon el cambio de Aries a Piscis. El profesor Willy Hartner -The Earliest History of the Constellations in the Near East-, sugiere, que los sumerios dejaron abundantes evidencias gráficas sobre esto. Cuando el equinoccio de primavera estaba en el signo de Tauro, el solsticio de verano tenía lugar en Leo, el profesor llamó la atención sobre las representaciones sumerias de las épocas más primitivas que representan el combate entre un Toro y un León, sugiriendo que estos motivos reflejaban las posiciones clave de las constelaciones de Tauro -Toro- y Leo -León-, para un observador desde los 30 grados Norte -la posición de Ur- alrededor del 4000 a.C.

Zodiaco Sumerio | caesaremnostradamus.com

La mayoría de los expertos consideran que la insistencia de los sumerios en Tauro como su primera constelación, no sólo es una evidencia de la antigüedad del zodiaco -fechado en los alrededores del 4000 a.C.-, sino también, una prueba del momento en que la civilización sumeria tuvo sus repentinos comienzos. El profesor Jeremías -The Old Testament in the Light of the Ancient East- encontró evidencias que demostraban que el punto cero cronológico zodiacal sumerio se puso precisamente entre el Toro y los Gemelos -Géminis-; por este y por otros datos, llegó a la conclusión de que el zodiaco se trazó en la Era de Géminis, es decir, aún antes de que comenzara la civilización sumeria. Una tablilla sumeria que hay en el Museo de Berlín -VAT.7847- comienza la lista de constelaciones zodiacales con la de Leo, con lo que nos remonta sorprendente-mente sobre el año 11.000 a.C.

Como vemos la sabiduría zodiacal y astronómica podría ser ya conocida por nuestros más lejanos ancestros, significando esto que, en algún momento de nuestra historia todo se perdió en la memoria de los iniciados. Ahora estamos descubriendo misterios que creemos nuevos, pero, ¿realmente, no será que los estamos redescubriendo? Dicho esto, continuaremos con un misterio que no puede ser casualidad, sino una abrumadora realidad. Pensemos por un instante que todo lo que somos y seremos, que todos nuestros actos están ya escritos en el libro de la vida, es decir, que de algún modo, nuestro destino está predestinado a seguir un camino marcado por las influencias planetarias. Pues esto es lo que plantearemos a continuación, por lo menos como veremos, el ámbito religioso y las propias imágenes y símbolos de nuestros dioses, están inexplicablemente hermanados con las Eras zodiacales cada vez que el Sol cambia de signo.

En el año 4320 a.C., el Sol del equinoccio de primavera penetraba en el signo zodiacal de Tauro, permaneciendo en el, hasta el 2160 a.C. Durante este periodo, en Egipto, Caldea y Asiría, la religión tenía al Toro -Tauro- como emblema de la divinidad.

En el 2160 a.C., el Sol entraba en Aries y más o menos es cuando el faraón Amenhemat sustituyó el culto del Buey Apis por el del Carnero Amón y construyó el templo de Karnak. Pero esta es también la época del éxodo bíblico, donde Moisés recibió en la cima del Sinaí, las tablas de Yahvé, proclamándose así, un nuevo Mesías. Estas tablas prohibían a los hebreos continuar adorando al Toro, ordenándoles misteriosamente reemplazarlo por el Cordero -Aries-.

Abraham nació sobre el 2160 a.C. -según algunos historiadores-. Esta fecha es justo el año donde el Sol entró en Aries y el nombre Abraham, curiosamente, significa venido del cordero o hijo del cordero.

Después, el punto vernal penetró en una nueva constelación del Zodiaco. Ya no era Aries la morada del Sol cuando comenzó la primavera, sino la constelación de Piscis. En esta Era nos encontramos con el nacimiento de Jesucristo, que nos marca el año 0 -los últimos estudios datan este nacimiento sobre el 8 ó el 7 a.C.-. Al igual que Moisés en Aries, Jesucristo se convertiría en el nuevo Mesías con el que surgiría en el Mundo una nueva religión, tomando como figura para representar su fe, al Pez -Piscis-. El evangelio nos muestra que Jesucristo nació entre un Buey -Tauro- y Carneros -Aries-.

Y ahora 2000 años después, estamos entrando o hemos entrado en la Era de Acuario y comienzan a surgir dudas sobre el personaje de Jesucristo, cuestionamos los orígenes y la historia del cristianismo, el papel que mantuvo María Magdalena con Jesús, dudamos si fue su mujer y le dio progenitores y rompemos con todo lo que la iglesia ha mantenido, a golpe de espada más que de palabras, desde el Concilio de Niceas en el 325 d.C. y desde que fuera proclamado el cristianismo religión oficial del imperio romano con el Edicto de Tesalónica en el 380 d.C. Esto es, porque se está germinando un cambio religioso, sin darnos cuenta nos adentramos en la noria que no ha parado de girar y girar, siglo tras siglo, milenio tras milenio avanzando lentamente, pero siguiendo el surco que marcan los astros desde el nacimiento del primer Mesías. ¿Qué es pues la vida, si nuestro camino está ya escrito? Conscientes de que nuestros actos, nuestras decisiones parecen ir por un camino anteriormente marcado por algo superior a nuestro entendimiento común, ¿quién, o qué símbolo religioso suplantará a la actual decadente religión cristiana surgida en la era de Piscis, y qué finalizará o ya ha finalizado en la Era de Acuario? La tan mencionada y deseada Parusía bíblica -la llegada del discípulo amado-, sugiere a San Juan, símbolo del aguador o del hombre -Acuario-, como al receptor de las enseñanzas directamente de Jesús. Esto quiere decir que basaremos nuestras creencias religiosas en sus enseñanzas, en su forma de entender la religión y a Dios todo poderoso, recobrando la creencia que los Templarios mantenían por algún motivo. La figura femenina podría ser María Magdalena, la cual va ganando adeptos frente a la virgen María madre de Jesús. La Era de Acuario nos anuncia así, el renacer de un nuevo Mesías diferente a los anteriores, un personaje capaz de hacer brotar el amor entre los hombres, como un roble ve crecer sobre sus ramas, hojas nuevas y frescas, limpias de todo mal. La era de Acuario, según la tradición medieval, era la elegida para el término de los tiempos del secreto, quizás ese secreto fuera comprender que todo sigue una pauta y si todo ya nos lleva a un fin, a una consecuencia, ¿por qué no hacerlo con amor y no con destrucción? En todo caso, en el séptimo milenio, en esta Era, se orquestará el fin del trabajo del Dios conforme a los humanos, en Acuario, Dios descansará de los seis milenios anteriores y dará por finalizada su obra.

No puedo resistirme a ofrecer una nueva hipótesis que me sobreviene a la mente, encuentro motivos suficientes, para abrir una nueva teoría revolucionaria basada en lo que se ha estudiado anteriormente; si la Era de Aries -el carnero- coincide plenamente con la llegada de Abraham -hijo del cordero- y de Moisés, hace unos 2160 años a.C. Si la Era de Piscis -el Pez- coincide con la llegada del hijo de Dios, Jesucristo en el año cero de nuestra Era, y si finalmente, la Era de Acuario -el Hombre- coincide con la llegada del nuevo mesías nombrado en la Biblia como el hijo del hombre hacia el año 2000 d.C., nace una nueva e intrigante pregunta; ¿no será que la Biblia divide los hechos e historias que en ella se narran en tres diferentes Eras, para separar las profecías de los últimos 7000 años desde la aparición de Abraham en tres espacios temporales?

Un tiempo comprendería los 2000 años anteriores a la llegada de Jesucristo y estaría reflejando la Era de Aries, bajo la palabra clave de Abram y Abraham, el hijo del Cordero.

El segundo tiempo comprendería desde el año 0 hasta nuestra, Era y estaría reflejando la Era de Piscis bajo la palabra clave de, «el Hijo de Dios» y «Jesucristo».

El último medio tiempo comprendería desde nuestra Era, la de Acuario, hasta mil años más, y estaría bajo la palabra clave de «el hijo del Hombre», nosotros los hijos de Acuario.

De esta manera, dos tiempos y medio reflejarían el comienzo y el final de la obra emprendida por nuestros creadores venidos de las estrellas. En el séptimo milenio el hombre actual, se supondrá preparado para conocer la Jerusalén prometida en un nuevo Mundo y para abandonar la morada que nos ha acogido y modelado conforme pasaban los milenios.


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