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El Talismán de la Felicidad

 

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Existe un denominado "Talismán de la Felicidad", que fue confeccionado por Nostradamus como regalo a Catalina de Médicis, por haberle ayudado en sus investigaciones esotéricas, adivinatorias y astrológicas. Dicho talismán era un medallón que contenía determinadas palabras cabalísticas, además de una "carga de energías" muy particular que lo convertían en un objeto de gran poder mágico. Catalina de Médicis siempre llevó el "Talismán de la Felicidad" colgado de su cuello, lo cual le reportó grandes beneficios, la libró de enfermedades, la resguardó siempre de las acechanzas de sus enemigos y la proveyó de la mayor fortuna a la que puede aspirar cualquier ser humano: "La Felicidad plena".

 

Era una medalla hecha de metales que fueron derretidos durante momentos astrológicos favorables, y también mezclado con sangre humana y de cabra. Aunque la original se partió con la muerte de Catalina de Medici, existe una copia en la Biblioteca Nacional de París. En un lado de está medalla esta grabado el dios Júpiter, el águila de Ganímedes y un demonio con la cabeza del dios egipcio Anubis; en el otro lado una figura de Venus, Catalina flanqueada por los demonios.  Ella creyó que el talismán influyó en su suerte y en su energía soberana.

Talismán de Catalina de Médicis.

 

La medalla original se encuentra en el Gabinete de las Medallas de la Biblioteca Nacional de París, etiquetada con el número 3 del grupo de «medallas talismánicas» de la colección.

 

Es algo parecido a una moneda ovalada de poco más de cuatro centímetros de diámetro de bronce rojo con aleación de cobre y cinc, y partículas de antimonio y plata. La medalla, presenta en anverso y reverso algunas inscripciones en latín y figuras ciertamente peculiares: una mujer con cabeza de pájaro sosteniendo un espejo frente a un monarca sentado bajo palio, y otra hembra desnuda en el lado opuesto, con un corazón y una especie de peine en cada una de sus manos. Tiene nombres de los ángeles caídos impresos en ella, como Anael o Asmodei, en realidad todo es pura astronomía. Hasta la dama del reverso parece una alusión clara a Virgo. Todo, salpicado de una abundante simbología astrológica. Es un amuleto que tiene más de cuatrocientos años, este es una excelente réplica, “ya que el original se partió tras la muerte de la Reina”. Los expertos han confirmado que perteneció a la reina Catalina de Médicis y que fue acuñada por el mismísimo Michel de Nostradamus, famoso médico y adivino por aquellas fechas.

 

Los talismanes son un viejo invento egipcio para atraer sobre la Tierra las fuerzas de los cielos. No son lo que hoy todos suponen al oír esa palabra: simples chismes para granjearse la buena suerte. ¡Nada de eso! Se trata de reclamos entre este mundo y el de arriba, que se «activan» sólo en momentos importantes y que Hermes, nombre griego del dios Toth de los egipcios, enseñó a fabricar a los hombres.

 

Un ilustre antepasado de Catalina, el célebre comerciante florentino Cósimo de Médicis, adquirió un ejemplar del Corpus Herméticum, una versión parcial de los hoy perdidos Libros de Hermes, y lo mandó traducir al latín a Marsilio Ficino hacia 1460. De ahí, la familia conservó el secreto para la fabricación de talismanes y lo traspasó a hombres sabios como Nostradamus.

 

 

Fuente: “Las puertas Templarias”.

 

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