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Carta a su hijo Cesar

A mi hijo Caesarem Nostradamum

 

Vida y felicidad

Tu tardía llegada, César Nostredame, mi hijo, me ha hecho escribir tras mucho tiempo reflexionando cada noche, lo que tú más tarde reharás por escrito y no abandonarás en la memoria, te dejaré este recordatorio después de mi muerte a beneficio de todos los hombres, para los cuales el espíritu divino me ha concedido conocer por medio de la astronomía. Y ya que esto era la voluntad de Dios Todopoderoso que usted no nació aquí en esta región y no quiero ni sacar la conversación de los años venideros, pero si de los meses durante los cuales usted luchará para comprender y entender este trabajo, me obligarán a abandonarle después de mi muerte: la asunción no será posible para mí para poder dejarle tal escritura, ya que puede ser destruida por la injusticia de la edad. La llave a la predicción escondida que usted heredará será cerrada con llave dentro de mi estómago.

   También tenga en cuenta, que todos los acontecimientos aquí descritos están todavía por suceder, y que todo es dirigido y gobernado por el poder de Dios Omnipotente, inspirándonos no por el frenesí embriagado, ni por encantos, pero si por aseguramientos astronómicos: “solo los que son inspirados por la Divinidad pueden predecir los particulares hechos con un genio profético”.

   En numerosas ocasiones y durante un largo período de tiempo, he predicho acontecimientos específicos lejanos de antemano, atribuyendo todos, a los funcionamientos del poder divino y de la inspiración, junto con otros acontecimientos afortunados o desafortunados, previstos en su sorpresa plena, que ya han pasado en varias regiones de la tierra. También he deseado permanecer silencioso y abandonar mi trabajo debido a la injusticia no sólo del presente, sino también para la mayor parte del futuro. No lo pondré por escrito.

Los reinos, las sectas y las religiones tendrán cambios tan opuestos, incluso en lo respecto del presente diametralmente, que quién soy yo para relacionar acontecimientos que vendrán. Aquellos que reinan, sectas y religiones y fe encontrarían tan malos acuerdos tantas fantasías auditivas, que vendrán a dañar eso que en los siglos venideros aprenderán a ver y entender. Considerando también las palabras del verdadero Salvador: «no dé nada santo a los perros, ni lance perlas delante de los cerdos, no sea que ellos las pisoteen con sus pies y le enciendan y le desgarren». Por esta razón retiré mi pluma del papel, porque deseé amplificar mi declaración, que toca el advenimiento vulgar, por medio de comentarios ambiguos y enigmáticos sobre causas futuras, hasta las más cercanas a nosotros y aquellas que he percibido, de modo que los cambios humanos que puedan estar aun por suceder, no escandalicen excesivamente a las sensibilidades delicadas.

   El trabajo entero está escrito de una forma algo nebulosa más que claramente profética. De modo que, “escondiste estas cosas a los sabios y los prudentes, esto hay que decirles a los poderosos y a los reyes; pero las revelaste a los niños y a los débiles”: y que por la voluntad de Dios Omnipotente, reveló a aquellos profetas con el poder de percibir lo que es distante y así pronosticar cosas futuras.

   Ya que, nada puede ser llevado a cabo sin esta facultad, cuyo poder y calidad trabajan tan fuertemente en aquellos a quien es dada, que mientras están reflexionando dentro de ellos, estos poderes están sujetos a otras influencias que provienen de la fuerza del bien. Este calor y fuerza de la profecía nos invierte con su influencia, cuando los rayos del Sol afectan tanto entidades animadas como inanimadas. Los seres humanos, no podemos por nuestro mero conocimiento natural e inteligencia, saber apenas algo de Dios, ni de los secretos escondidos del Creador, “Ya que no es para nosotros eso de conocer los tiempos ni los momentos”.

   De modo que, las personas de tiempos futuros podrán ser vistas en presentes, porque Dios Omnipotente ha deseado revelarlos, por medio de imágenes, junto con varios secretos del futuro concedidos a la astrología ortodoxa, como fue en el pasado, de modo que una medida de poder y adivinación pasará por ellos, la llama del espíritu ha de inspirarlos a pronunciar sobre la inspiración tanto a humano como a divino. Dios puede llevar a cabo trabajos divinos, que son absolutos; hay otro nivel, aquel de los trabajos angelicales; y un tercer camino, aquel de los malhechores.

   Pero mi hijo, te hablo aquí demasiado obscuramente. En cuanto a los vaticinios ocultos que vas a recibir por el espíritu sutil del fuego, el entendimiento a veces se mueve por la contemplación de las estrellas distantes, y durante la vigilia igualmente por medio de declaraciones, uno se encuentra sorprendido en la producción de escrituras sin el miedo de ser golpeado por tal locuacidad impudente. La razón es, que todo esto proviene del poder divino de Dios Omnipotente, de quien toda la generosidad procede.

   Y otra vez, mi hijo, yo he evitado al profeta de palabra, no deseo atribuirme tan alto título, en este momento, “a quien una vez llamaron un profeta ahora lo llaman un vidente”; porque profeta propiamente mi hijo, es aquel que ve cosas distantes por un conocimiento natural de todas las criaturas. Y cuando al profeta mediante la luz perfecta, se le aparece la profecía en manifestaciones tanto humanas como divinas, porque esto no puede ser hecho de otro modo, dado que los efectos de predecir el futuro se extienden muy lejos en el tiempo. Los misterios de Dios son incomprensibles y el poder de influir en acontecimientos, está ligado con la gran extensión del conocimiento natural, teniendo su origen más inmediato, más cercano en el libre albedrío y describiendo futuros acontecimientos que no pueden ser entendidos simplemente por ser revelados. Tampoco pueden ser comprendidos por interpretaciones vigorosas (recias), ni por ningún otro modo de conocimiento o poder oculto bajo el firmamento, ni en el presente, ni en la eternidad total venidera. Pero causando una eternidad tan indivisible por esfuerzos Hercúleos, las cosas son reveladas por los movimientos planetarios.

   No digo, mi hijo ponme más atención aquí, que el conocimiento de tales cosas, no puede ser implantado en tú mente deficiente, o que los acontecimientos en el futuro distante, pueden no estar dentro del entendimiento de ningún razonamiento. Sin embargo, si estas cosas corrientes o distantes son traídas a la conciencia de este razonamiento y siendo inteligentes, ellas no serán, ni demasiado obscuras, ni demasiado claramente reveladas. El conocimiento perfecto de tales cosas, no puede ser adquirido sin la inspiración divina, dado que toda la inspiración profética saca su origen inicial de Dios Omnipotente, luego de la posibilidad y de la naturaleza. Ya que, todos estos augurios, son producidos imparcialmente, la profecía viene para pasar en parte como predicho. Pero has de entender que lo creado por el intelecto, no puede ser adquirido por medio de lo oculto, sólo por medio de la ayuda del zodiaco, mediante la exigua llama por la cual partes futuras vendrán a ser reveladas.

   También, mi hijo, suplico que usted no ejercite su mente sobre tales ensueños y vanidades, como la canalización del cuerpo y que no incurra en la perdición del alma, que tanto preocupa a nuestros marcos débiles. Sobre todo, evite la vanidad de aquella magia más detestable antes reprobada por las Santas Escrituras Sagradas, exceptuando el uso de la astrología oficial. Ya que por esta, con la ayuda de inspiración, revelación divina, y cálculos continuos, he puesto mis profecías por escrito.

   Temiendo que esta filosofía oculta sea condenada, yo no deseo hacer totalmente conocida su importación extrema; también temeroso de que varios libros estando escondidos durante largos siglos, pudieran ser descubiertos, y de lo que podría pasar con ellos, después de leerlos los presenté a Vulcano. Y mientras él los devoró, la llama que lame el aire presentó una luz inesperada, más clara que la de una llama ordinaria y pareciéndose al fuego de algún cataclismo Intermitente, de repente, iluminó la casa como si fuese agarrada en un horno. Fue por esto qué los reduje a cenizas, de modo que nadie nunca más pudiera tentarse a usar esos trabajos ocultos en la búsqueda de la transmutación perfecta, o Lunar o Solar, de metales incorruptibles.

En cuanto a aquel discernimiento, que puede ser conseguido por la ayuda del escrutinio planetario, me gustaría decirle esto: Evitando cualquier imaginación fantástica, usted puede por el buen juicio tener acierto en el futuro, si usted se concentra en los nombres específicos de lugares que concuerdan con configuraciones planetarias y con lugares de inspiración y realización de aspectos con propiedades escondidas, a saber aquel poder en el que están presentes las tres veces (pasado, presente, y futuro), siendo entendidas como la Eternidad, cuyo desplegar los contiene a todos ellos: “porque todas las cosas están desnudas y abiertas delante de él”.

  Por eso mío hijo, tú puedes fácilmente, a pesar de tu cerebro tierno, entender que las cosas que deben venir se pueden profetizar por las nocturnas y celestes luminarias, que son naturales, y por el espíritu de la profecía: no deseo asignarme el título y el papel de un profeta, pero resaltaré la inspiración revelada a un hombre mortal cuya percepción no está por delante del cielo, ya que los pies están en la tierra. “Yo no puedo errar, fallar, ni ser engañado”, aunque yo pueda ser un pecador tan grande como cualquiera sobre esta tierra y sujeto a todas las aflicciones humanas.

   Pero estando sorprendido, a veces durante el día en un trance, y habiendo caído largo tiempo en el hábito de estudios nocturnos agradables, he formado libros de profecías, cada uno conteniendo cien estrofas de cuatro versos astronómicos, que quiero concentrar algo obscuramente.

   El trabajo comprende profecías de hoy hasta el año 3797. Esto puede perturbar a algunos cuando ellos vean el tiempo tan lejanamente, y esta inteligencia se efectuará bajo toda la plenitud de la Luna: y estas cosas se entenderán universalmente sobre la tierra, mi hijo. Que si tú tienes la edad natural y humana, verás bajo tú propia región, bajo tú propio cielo de tu natividad, las futuras aventuras predichas. Ya que Dios eterno, sólo conoce la eternidad de la luz que proviene de Él: y hablaré aquí francamente a aquellos a quienes su grandeza inmensa e incomprensible ha sido dispuesta para conceder revelaciones por la amplia inspiración de la melancolía, que con la ayuda de este elemento oculto manifestado divinamente, se encuentran dos factores principales que componen la inteligencia del profeta. El primero es cuando la luz sobrenatural llena e ilumina a la persona que predice por la doctrina de los astros, y profetiza por la revelación inspirada: la cual es una parte de la divina eternidad, por la cual el profeta, viene para juzgar lo que su divino espíritu le ha dado mediante Dios el creador, y por una natural instigación: al saber, que lo que predice es verdadero y etéreo en el origen. Y semejante luz y llama exigua es de una gran eficacia y alcance: no menos que la claridad natural y la luz natural que hizo a los filósofos tan seguros, que con los principios de la primera causa ellos alcanzan las doctrinas más elevadas y los abismos más profundos.

   Pero mi hijo, no sea que yo me esté arriesgando demasiado lejos para su futura percepción, soy consciente de que los letrados harán reclamaciones magníficas y por lo general fanfarronas, sobre el modo en que yo interpreté el mundo futuro antes de la conflagración universal que traerá tantos diluvios y tantas inundaciones que apenas cualquier tierra no será cubierta por el agua, y durará largo tiempo hasta que todo haya fallecido salvando la historia y la geografía ellos mismos. Esto será por qué, antes y después de estas revoluciones, en varios países, las lluvias serán tan disminuidas y caerán del cielo tal abundancia de fuego y de piedras incandescentes, que nada quedará para ser consumido. Y esto ocurrirá antes de la última conflagración.

   Porque cuando el planeta Marte acabe su siglo (ciclo), y a finales de su último período, él se recuperará: y estarán reunidos unos en Acuario varios años, otros en Cáncer más largamente y continuamente. Y ahora que soñamos conducidos por la Luna, mediante el poder total de Dios Eterno, y antes de completar su ciclo pleno, el Sol vendrá, y luego Saturno. Porque según los signos celestes, el reino de Saturno estará de vuelta, que está todo calculado. El mundo se acercará, a una agónica revolución: a partir del tiempo a escribir 177 años 3 meses 11 días, plaga, hambre larga y guerras, y todavía más inundaciones de ahora hasta el tiempo indicado. Antes y después de esto, la humanidad varias veces será con tanta severidad disminuida, que apenas será encontrado quién desee asumir los campos, que se harán libres donde antes ellos habían estado atados.

   Esto será después del juicio visible del cielo, antes de que alcancemos el 7º milenio que completará todos y que nos acerca al octavo, donde está el firmamento de la octava esfera, que está en dimensión latitudinaria, donde el gran Dios eterno vendrá para completar la revolución, y donde las constelaciones reanudarán su movimiento y quedará entonces la tierra estable y firme, pero será hecho sólo si Él permanece sin alterar eternamente.

   Esto será a pesar de todas las opiniones ambiguas que superan toda la razón natural, por pensamientos Mahometanos; que es por quien Dios el Creador, por el ministerio de sus agentes encendidos con sus llamas, vendrá a proponer a nuestras percepciones, así como a nuestros ojos, los motivos de futuras predicciones. Los signos de acontecimientos futuros que vendrán, deben ser manifestados a quien predice, por la profecía que proviene de la iluminación exterior, siendo parte de aquella luz y procurando aliarse con ella y llevarla a cabo de modo que la parte que parece poseer la facultad de entendimiento, no sea sujeta a una enfermedad de la mente.

   La razón es demasiado evidente. Todo es predicho por inspiración divina y gracias a un espíritu angelical que inspira al que predice, bendiciendo sus predicciones con la unción divina. Esto también, le despoja de todas las fantasías por medio de varias apariciones nocturnas, mientras con la certeza diaria, él predice apoyándose en la ciencia de la astronomía, y con la ayuda de la profecía sagrada. Su única consideración es su coraje en la libertad.

   Por tanto, venga mi hijo, esfuérzate para entender lo que he llegado a averiguar por mis cálculos que concuerdan con la inspiración revelada, porque ahora la espada de la muerte se acercará a nosotros, con la pestilencia y las guerras más horribles que han existido nunca, debido a tres hombres y al hambre. Y esta espada golpeará a la tierra y volverá a menudo, ya que los astros confirman esta revolución y está también escrito: “castigaré sus injusticias con varas de hierro, y los golpearé con golpes”. Ya que la piedad de Dios, será desahogada sólo durante cierto tiempo, mi hijo, hasta que la mayoría de mis profecías sean realizadas y esta realización esté completada. Entonces varias veces en el transcurso de las tempestades siniestras, el Señor dirá: “Por lo tanto aplastaré y destruiré y no mostraré ninguna piedad”; y muchas otras circunstancias resultarán de inundaciones y de lluvias continuas, de las cuales he escrito más ampliamente en mis otras profecías, formadas en alguna longitud, “en absoluta oración”, limitando los lugares, los tiempos y fechas exactas de modo que las futuras generaciones vean, cuando vallan experimentando estos acontecimientos inevitables, como ya he puesto otros en una lista en la lengua más clara,

De modo que a pesar de sus oscuridades, estas cosas sean entendidas: “Cuando con el tiempo venga el retiro de la ignorancia”, la materia estará más clara todavía.

   Por tanto, para concluir  hijo mío, toma este Don de tu padre M. de Nostradamus, quién espera, que tú entiendas cada profecía y cada cuarteto puestos aquí. Rogando a Dios Inmortal que te vela, te preste una larga vida de buena y próspera felicidad.

 

Salón, el 1(J) de Marzo de x555

 

1ª edición 1555 de Macé Bonhomme.

Traducción libre por M.S (Octubre-2005)

 

 

Hazte con el libro que adelanta la historia.
CAESAREM DE NOSTRADAMUS

www.caesaremnostradamus.com

 

© Manuel Sánchez, Email

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