Atrás

 

 

 

Carta a Jean Morel

Señor,

   Este sábado, 29 de noviembre de 1561, recibí sus cartas enviadas de París el 12 de octubre de este año. Me parece notar que sus cartas están llenas de ofensa, crispación e indignación contra mí, pero desconozco porqué razón.

Usted se queja que cuando yo estaba en París y me marché para pagar la reverencia a su Majestad la Reina, usted me prestó dos nobles y doce coronas, que es sólo lo justo y lo verdadero, y con esto usted declara lo que era así y restos permanentes que no conocía de usted, ni usted de mí, además de la reputación.

   Yo haré que usted entienda esto señor, inmediatamente después de haber llegado al tribunal y haber hablado durante un tiempo corto a su Majestad la Reina, yo sobre todo le mencioné la nobleza y la más liberalidad imperial con la cual usted me había hecho el préstamo. Y este no fue el único momento que la hablé sobre este asunto; le aseguro que fue mencionado otras veces en cuatro ocasiones posteriores. Me da pena que usted tenga una opinión tan pobre de mí, por pensar que soy tan ignorante como para no saber que las ventajas imprudentemente conferidas son consideradas fechorías. Pero en su carta reconozco que me habla con algo de cólera e indignación, y entonces me parece que no sabe mucho sobre mí.

Ahora, en cuanto a lo que dice de que usted me ha enviado por un cierto capitán de Aix. Le aseguro Señor, que yo no he recibido nunca ninguna carta de usted además de esta, en la cual firmemente creí, y que a consecuencia de lo que yo había dicho a su Majestad la Reina, usted había quedado satisfecho. Pero con insignificancias, etc. Pero volviendo al asunto. Es justo y muy razonable que usted esté satisfecho. Usted debe entender que en este asunto y en todos los otros, me mantengo firme como un hombre de carácter bueno no sólo hacia usted, sino también hacia todos los otros. Cuando en efecto, usted se mostró a mí para ser realmente noble y heroico.

Pensé que lo de ir al tribunal sería por la orden. Pero había también las contraórdenes de otros para no ir allí en absoluto, y esto no seria sin preguntarle y satisfacerle totalmente.

   Recientemente, estuve con el Monsieur, es decir, el Barón de la Garde, que estaba en compañía de un señor joven de quién profesó ser su hijastro, de modo que yo a menudo le hablé y le pedí noticias de usted a fin de estar totalmente satisfecho sobre todo. Pero de este tema él nunca me habló, aunque muy a menudo yo se lo mencionara.

   En cuanto a lo que usted escribió de que dejaría París, y que burlaría a mi amigo, le puedo asegurar que aunque usted pueda estar contento escribiendo así, no pensé nunca de esa manera, ya que esto no está en mi naturaleza, no sé insultar, ni del insulto, y que tales imperfecciones no son las mías y no me pertenecen, y que son completamente ajenas a mi naturaleza, calidad y condición. De hecho, como una recompensa denunciaré que acudí a los tribunales y me hice el enfermo, con lo cual su Majestad el Rey me envió cien coronas. La Reina me envió treinta. Aquí usted tiene una suma, corregiré que han venido doscientas ligas: habiendo gastado cien coronas, hice treinta coronas de ello. Pero esto es inútil. Después de que yo había vuelto a París, a Saint Germain, una gran señora muy asombrosa cuya identidad no conozco, pero que por su aspecto me pareció ser una señora muy virtuosa y honorable, vino para verme la noche que regresé y me dijo que no se lo podía decir durante algún tiempo, y que tomó el permiso completamente tarde. A la mañana siguiente ella vino para verme otra vez. Después de que su señoría ya había dialogado conmigo, sobre sus asuntos con más intimidad que antes, ella finalmente me dijo que los señores de la justicia de París tuvieron la intención de encontrarme, a fin de preguntarme sobre la ciencia de la cual hice uso y como predije lo que hice. Le dije por medio de la respuesta, que ellos no tienen que hacer esfuerzos para venir a tal misión, que yo los quitaría el problema y que yo había planeado marcharme la próxima mañana para regresar a Provence, que en efecto es lo que hice. Esto le puede decepcionar, ya que no me ocurrió entonces nada en absoluto. Pero aunque usted pueda tener una opinión pobre de mí, estoy seguro de que usted lo sabrá pronto. Y siento mucho que no me escribiera antes de manera que pudiera haberle dado la satisfacción más pronto. Y le digo, que aun que yo le vea sólo por la carta y no conozca como es, aun cuando cierro mis ojos recuerdo su aspecto físico, su honestidad singular, calidad, Fe, honradez, aprendiendo conocimientos. Pero usted considerará, que con todas estas palabras que le escribo pienso satisfacerle suficientemente.

   No obstante, le envío adjuntadas estas dos pequeñas notas. Estas le complacerán al hacer uso de ellas, estoy seguro de que tan pronto como usted las abra su dinero le será entregado puntualmente. Una es para Mademoiselle de Saint Remý y otra para Monsieur de Fizes. Y le pido a usted que no vacile en entregarlas. Ya que esperaré la palabra de ambos de que las han recibido, de modo que no haya ningún error. Y hay varios otros en París y en el tribunal que no me rechazarían una suma mucho mayor.

Sin mal alguno camino en el mundo, si pudiera servirle, le suplico muy enérgicamente que usted esté contento de hacer uso de mí, tanto como si es para usted o para cualquiera de sus amigos. Usted puede descansar y estar seguro de que puede confiar en mí tanto como en cualquier otro hombre en este mundo.

Y ellos no serán para los tumultos que ocurren diariamente debido a la religión, yo estaría sobre el camino, y esto no ocurriría sin mi investigación total de usted.

   Espero sus cartas muy ansiosamente, estoy seguro de que su respuesta me dirá que usted está satisfecho. Espero acudir a los tribunales, tanto para poner a mi hijo Caesar Nostradamus en sus estudios, como para satisfacer varios personajes que me piden que yo valla allí, y que haga.

Sin embargo, pido que usted me escriba sus noticias cuanto antes. Y no dejaré de emplear en su favor todos los servicios de los cuales soy capaz y manifestarme más totalmente por el hecho, como afectuosamente y cariñosamente me recomendó Monsieur de Morilla a su buena gracia.

   Le suplico a Dios que le dé salud, larga vida, el aumento del honor y disfrute de su virtud noble y heroica, en Salón de Craux en Provence este día anterior de octubre (sic) 1561, Su criado humilde y obediente listo para Obedecerle a usted, M. Nostradamus

P. S. Señor, le envío los dos (notas), aunque yo esté seguro de que sobre su primera demanda con la primera, usted no dejará de estar apropiadamente satisfecho. Escríbame tan rápido como esto pueda complacerle. Su criado humilde y obediente.

Listo para obedecerle a usted M. Nostradamus

 

Traducción libre por M.S (Octubre-2005)

 

Hazte con el libro que adelanta la historia.
CAESAREM DE NOSTRADAMUS

www.caesaremnostradamus.com

 

© Manuel Sánchez, Email

Reservados todos los derechos. Copyright

Esta publicación es sólo para uso privado. Únicamente se podrá acceder a esta copia con previo permiso del autor. Queda terminantemente prohibida cualquier copia total o parcial de esta obra.

Con esta excepción, ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida o transmitida en cualquier forma o por ningún medio, electrónico o mecánico, e incluso fotocopiada, sin permiso por escrito del autor.

Atrás

contador de visitas